Pensamientos interruptus


  • La sentencia del juez fue severa, le daba a elegir entre ser idiota, poeta o loco. Eligió las tres cosas y le llamaron profeta.
  • El emperador ordenó su muerte. El filósofo, estoico, no pestañeó, sonrió, inclinó la cabeza y se abrió las venas. La inmortalidad brotó por ellas.
  • El lector se transformó en el libro cuando leyó el conjuro de aquel viejo tratado de magia

  • Era un amante tan cobarde, que cuando llegó la tormenta de pasiones abrió el paraguas para no mojarse.


PARAFRASIS DE MONTERROSO

Es frecuente no publicar, no escribir, no pensar. Pero existen los que recorren este camino en sentido contrario: no pensar, escribir, publicar. Y a estos les llamamos maestros.


Escultura de Liu-Xue

FILOSOFISMAS

Hay hombres que, como los caracoles, llegan a la cima a fuerza de arrastrarse.

No acaricies demasiado una idea o se volverá una idea viciosa.

El hombre con agallas, como el pez, muere por la boca.


ESFERVESCIENCIAS


Aquel hombre llevaba una doble vida, por eso frente al espejo jugaba un póquer a cuatro manos.


En el cementerio de mi pueblo hay vieja tumba con el epitafio: "Entra sin pedir permiso". Hasta hoy ninguno hemos aceptado tan amable invitación.

Paisaje tras la batalla


De la densa niebla emergió, horrísono y atemorizante, el ejército enemigo. Nos superaban en miles, en millones de disciplinados soldados. Nosotros solo éramos un puñado de hombres y mujeres atemorizados. Sabíamos que contaban con sofisticadas armas de destrucción masiva. No fue sino después de la derrota, cuando la mayoría de nuestros enemigos yacía muertos o agonizantes, que descubrieron cuales eran nuestras armas: la razón y la verdad.

Palabras trucadas


AMOR DE MADRE

El anuncio prometía un book fotográfico para niños con aspiraciones artísticas. Acudieron cientos de madres con sus retoños. El fotógrafo realizaba una instantánea de cada niño y entregaba a la madre la foto en un bello álbum de tapas negras con remaches en bronce. Ellas, ilusionadas iban pasando las páginas y descubrían con alborozo que en cada una la foto se repetía, pero su hijo había crecido. Allí estaba el adolescente con espinillas que un día sería, el joven casadero, el hombre maduro con canas. Era hermoso verlas reír de alegría al contemplar en un instante toda la vida de sus pequeños. Fue aterrador, en cambio, cuando al pasar la última página, estaba vacía.

 Ilustración de Michael Sowa


Delicuescencias



HOLMES

Siguió el rastro con meticulosa diligencia, esperaba resolver el misterio de la palabra desaparecida, hasta que el rastro le llevó a la palabra “Fin”

BUENAS PRÁCTICAS

Aquel era un hombre honrado. Acuciado por la necesidad de sus hijos entró en el supermercado y robó una barra de pan. Fue condenado a cadena perpetua por haber matado el hambre.

MEDITACIÓN EN EL MUSEO

Lo más sorprendente de los pintores inmortales es que todos están muertos.

Esperando a Beckett

ESPERANDO A GODOT

Estas líneas son una pequeña reflexión sobre una de las obras literarisa que más ha marcado mi visión del arte, que durante décadas ha sido la candela que alumbró mi camino y el viento que impulsó mi amor a la literatura.

Se alza el telón. El escenario no comunica, no emociona, no augura nada. Una carretera en cualquier lugar. Y un árbol, no un árbol magnífico, el esqueleto sarmentoso de un arbolillo seco. Dos hombres entran en escena, tan vacíos de fe y futuro como el decorado. Su existencia no tiene más sentido que esperar a alguien llamado Godot. Y esta vaciedad marca un punto culminante en la literatura, un antes y un después. El autor escribe la obra de teatro para ser representada,  el sentido de ese "para" exige la presencia de un público. Quizás por eso el teatro es el género literario menos leído. La consecuencia es que el texto dramático se convirtió en muchas ocasiones en mero pretexto de la acción teatral. Ya lo vio Roland Barthes cuando escribe en sus Ensayos Críticos:  "¿Qué es la teatralidad? Es el teatro sin el texto, es un espesor de signos y sensaciones que se edifica en la escena a partir del argumento escrito, esa especie de percepción ecuménica de los artificios sensuales, gestos, tonos, distancias, sustancias, luces, que sumerge el texto bajo la plenitud de su lenguaje exterior".

Becket con su Godot creó un nuevo público. La necesidad de mentir ha creado la retórica. La necesidad de creernos las mentiras creó el teatro. Declamatorio, retórico unas veces, visceral y sangrante otras, el teatro ha marcado el canon occidental. Cuando Occidente apuesta por el nacimiento de la nueva tragedia que Nietzsche vaticinó y por la que Antonin Artaud se evisceró, en los años en que la escena europea apuesta por las nuevas máscaras: Joseph Svoboda con su "Linterna Mágina", Jerzy Grotowsky con su laboratorio de "teatro pobre", Peter Brook con su "espacio vacío", se estrena en Paris "Esperando a Godot". Una sola pieza dramática ha bastado para situar a Samuel Beckett en la cumbre de la dramaturgia occidental de todos los tiempos. Crea Beckett un universo autocontenido, que solo se refiere a sí mismo, y refleja la situación límite del hombre contemporáneo, su incapacidad de comunicarse con el lenguaje, palabras gastadas por el uso, vaciadas de humanidad, porque como dice en una atmósfera patética Hamm, otro personaje beckeriano, "nada es más cómico que la desventura". Lo que más me impresiona de Beckett, de Esperando a Godot, es que con un lenguaje muerto, en el siglo de la teatralidad y no de la palabra, del actor y no del rapsoda, devuelve al teatro todo el valor del texto, de la oratoria, del lenguaje frente al cuerpo. Con una sola obra Beckett consigue empalidecer la dramaturgia de Ionesco, Genêt, Adamov o Dürenmatt, por poner ejemplos brillantes de sus contemporáneos, y no lo hace mostrando verdades últimas, sino palabras devaluadas, tan insignificantes que rozan la frontera del silencio y tan trágicas, que hiriendo el corazón de la Tragedia nos mantienen en los territorios del arte puro, sin metafísica, sin ideología, pura libertad. "Es preciso decir palabras, mientras haya palabras, es preciso decirlas hasta que ellas me encuentren. Nunca me callaré", dice el personaje de El Innombrable. Leer "Esperando a Godot" es una comunión con el arte en su grado más puro.

4 Microrrelatos

PROHOMBRE

Desde niño quise ser un genio, uno de esos grandes hombres que admira la humanidad. Aspiraba a parecerme Vincent Van Gogh sin la locura; a Ernst Hemingway sin el alcoholismo; a Ludwig van Beethoven sin la sordera; a Pablo Picasso sin los millones. Según crecía me fui librando del orgullo, la vanidad, la soberbia, porque son pasiones que turban el intelecto de los grandes hombres, pero también de la bondad, la sencillez y la humildad, porque son debilidades incompatibles con un triunfador. Hoy me miré al espejo y vi que si me afeito la barba no queda nada. Lamentablemente los espejos no han aprendido a aplaudir.


PAN
Aquel era un hombre honrado. Acuciado por la necesidad de sus hijos entró en el supermercado y robó una barra de pan. Fue condenado a cadena perpetua por haber matado el hambre.


CANIVALISMO
Tengo un sueño extraño. Me han cortado las piernas, los brazos, la cabeza, que flotan en el dormitorio. Alguien a mi lado susurra, se están repartiendo mis miembros Despierto aterrorizado, envuelto en un sudor frío. Me palpo las extremidades y no las encuentro. Oigo la voz de mamá, que me llama desde la cocina. Está preparando el fiambre para el desayuno. 



RECORTES JUSTIFICADOS
"¡Ay de mi, que amo las escarolas con aceite, el salutífero brécol y la enamorada alcachofa y detesto la carne casquivana, con su estremecimiento de placer avieso!", clamaba el hombre lobo, al que exhibían en una jaula en la plaza del pueblo durante la festividad del santo patrono. Lo transportaron en andas las Hermanas Sibilinas, entre jaculatorias y credos para alejar la tentación del pecado carnal. Aquella mañana lo habían pillado rondando la huerta del convento, famélico. Tomás de Torquemada, un hombre piadoso, ordenó que por su bien le consumiese el fuego de la hoguera. Luego se retiró a terminar un tratado moral sobre los peligros de la carne y las virtudes de la dieta vegetariana.